jueves, 10 de abril de 2014

LUCES Y SOMBRAS EN JEREZ


La naturaleza humana es cambiante y a veces contradictoria. Los medios de comunicación, las modas, la influencia de la prensa o el snobismo hacen que de repente un producto tenga un éxito monumental y otras veces fracase estrepitosamente aún teniendo una calidad excepcional.

A los consumidores avezados se nos van acumulando cada vez más marcas para elegir. Ahora coexisten vinos a la "antigua usanza" con vinos "supermodernos" con otros "mediopensionistas". Eso sí, el público medio cada vez está más liado con tantas botellas y con tanta maceración, con tanta barrica de tostado medio "plus" o con tanta media crianza, o crianza "plus".

Arrumbador de Jerez
Y hablando de líos, si nos adentramos en el vino de Jerez ahí ya el consumidor si que está auténticamente perdido, huérfano y despistado.
El Jerez, desde que tuvo su gran momento, cuando era un vino aristocrático en los siglos XVIII y XIX, con el auge del comercio con Inglaterra, a la actualidad, donde se beben en ferias y "saraos", ha pasado por diferentes fases de popularidad. Su historia y su linaje, entroncado con nuestro pasado de una manera muy directa, con antecedentes como los Fenicios, los Tartesos, Al-Ándalus, Alfonso X El Sabio, Magallanes o Juan Sebastián Elcano hacen del Jerez el vino más auténticamente histórico de cuantos ha dado nuestro país.

Es realmente triste comprobar como en la propia zona donde se producen estos vinos, su desconocimiento sea patente, incluso irritante. La bodegas jerezanas, tal vez escudándose en su pasado glorioso, no han podido, o no han sabido ejercer el liderazgo en cuanto a comercialización de sus vinos en España o fuera de ella. Aun habiendo mercados históricamente fieles como en Reino Unido, Holanda o Alemania, no son suficientes para mantener el volumen de vinos que actualmente se elaboran en el Marco.

Complejidad y personalidad, son los calificativos que mejor definirían a un buen Jerez. ¿no es lo que ahora, todos los experto en vinos que se precian buscan ansiosamente, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras?. Pues más cerca no lo podíamos tener, y sin embargo lo ninguneamos, lo ignoramos incluso lo despreciamos. "esos son vinos para viejos", "me producen dolor de cabeza" o "tienen mucho alcohol" son algunos de los calificativos más comunes que escuchamos a los "entendidillos".

Por supuesto que como he dicho antes, las bodegas, salvo honrosas excepciones, tienen gran parte de la culpa de lo que está pasando con el jerez. Primero porque buscaban beneficios rápidos, produciendo brandy a raudales y claro, relajándose con la comercialización e introducción en el mercado de los grandes jereces. Luego, tras el descenso de las ventas del brandy, ahora están intentando aprovechar el tirón del vino de mesa y abriendo bodegas por doquier en zonas "tradicionales". Todos los esfuerzos para encontrar rentabilidad a un negocio rentable, pero no siempre bien gestionado.

Los tipos de jerez
El Consejo Regulador creo que está haciendo verdaderos esfuerzos, promocionando los vinos, con iniciativas como el Sherry Festival y desde aquí quiero alentar a este tipo de iniciativas, que acercan el jerez a la gente, también como la de ir al Parlamento y dar una master class a los diputados, como la que impartió ayer Beltran Domecq, para que aprendan y apoyen a nuestro vino más emblemático.

Pero, llegados a este punto, necesito gritar un ¡basta ya! para poder desahogarme, porque todavía hay mucho que hacer y muchos asuntos por resolver:

A los hosteleros
¡Basta ya! de servir (cuando los tienen) los finos y manzanillas calientes y abiertos desde hace más de un mes.
¡basta ya! de que tengamos que pedir licores de "finas" hierbas después de una comida porque no tienen un oloroso o un Pedro Ximenez a su temperatura. Por favor incluyan vinos de jerez en sus cartas, de verdad que los amantes del jerez se lo agradeceremos.

A la prensa especializada
¡Basta ya! de puntuaciones, tomando el vino de Jerez como uno más entre todos los crianzas y reservas del mercado. Las puntuaciones de los jereces se deben enmarcar dentro de su tipicidad y sólo son comparables con ellos mismos. Por su sistema de elaboración, no deberían fluctuar las puntuaciones tan ostensiblemente de unos años a otros (que no de unas cosechas a otras). Y por favor ¡publiquen más y mejor sobre el jerez!. Hagan docencia desde sus medios.

A los bodegueros
¡Basta ya! de mirarse al ombligo y a vivir de los recuerdos, el vino de Jerez está abocado a ser grande de nuevo o morir en el intento. Comercialicen vinos más fáciles para que la gente se acerque a ellos, que con el tiempo se acercarán a los vinos más complejos.
Vayan a las ferias internacionales juntos, hagan fuerza, renueven su imagen, actualicen el marketing para llegar a gente más joven. Háblenles de exclusividad, de moda, de lo que quieran, pero júntense y hagan campañas de promoción. Hace 50 años Tio Pepe se publicitaba tanto, como ahora El Corte Inglés, estaba en todos sitios. En las películas solíamos ver a los mitos de Hollywood tomando jerez cuando celebraban algo, ahora toman bourbon.

Al consumidor
¡Basta ya! de no saber diferenciar el todo (Jerez) con la parte (fino). Que un fino es un Jerez pero Jerez es algo más que finos y manzanillas. Arriesgue, pruebe; a parte de la cabernet o de la chardonnay, hay una uva que se llama palomino que desde su modestia, es capaz de generar los vinos más maravillosos y diferentes.
Si tiene inquietud por el vino; pregunte, infórmese que descubrirá algo más que un tipo; el Jerez es historia viva de nuestra civilización y el único vino realmente "nuestro" que aportamos al mundo vitivinícola.

Al Consejo Regulador
Somos conscientes de que el catavinos, durante mucho tiempo ha permitido extender el consumo del mismo en un continente diseñado especialmente para el jerez, pero ya ha pasado el tiempo suficiente como para replantearse lanzar una nueva copa, donde el vino se exprese en toda su plenitud. No podemos degustar, por ejemplo, un "oloroso" en una copa donde el vino no huele a casi nada. Os ponemos deberes y sabed que contáis con nuestro incondicional apoyo para trabajar en este sentido y proponer una copa que esté a la altura del vino que contiene. Con el actual catavinos es como estar escuchando a Mozart en el móvil.

Alberto Coronado Martín







No hay comentarios:

Publicar un comentario