martes, 16 de octubre de 2018

Cata Histórica organizada por Los Generosos el jueves 11 de octubre, con motivo de la Sherry Week



El jueves día 11 de octubre e 2018, con motivo de la International Sherry Week, la Asociación Cultural Los Generosos organizó una Cata Histórica de los vinos más anejos de Jerez, conocidos como “Los Vinos de Sacristía”. El evento tuvo lugar en la Enoteca  Reserva y Cata de Madrid, y fue presentada  por Augusto,  presidente de  esta Asociación, con la valiosa colaboración de los Generosos Abel, Alberto y Ezequiel.
Tras las presentaciones y saludos habituales, cumpliendo con el ritual de Los Generosos,  Augusto invocó a Dionisos, personaje de la mitología griega, dios de la vendimia, de la alegría y de la fiesta. A continuación citó elogiosamente  a nuestro mentor y guía, el gran médico y filósofo griego Epicuro de Samos, (341-276 a.C.), recordando como este sabio nos enseña que:
“Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos; porque el placer es el principio y fin de una vida feliz, a la que todo ser humano debe aspirar”                                         
Con esta sabia recomendación como punto de partida,  Augusto  anunció cómo habría de desarrollarse  esta sesión en la que estuvieron presentes 14 entusiastas y amigos de Jerez y de sus vinos.
Así pues, y a modo de introducción previa a la Cata, inició su disertación sobre los vinos de Jerez, desde sus orígenes  hasta nuestros días.  
Trazó  un recorrido histórico,  muy documentado,  señalando  los más importantes avatares  por que atravesaron estos vinos y su marco de producción, desde la época más remota que conocemos, con la llegada de los fenicios a las costas gaditanas -a  la mítica Tartessos del legendario Rey Argantonio- allá por el Siglo XII antes de nuestra era, hasta los momentos actuales. 
Resumió los más importantes hitos históricos de este itinerario, destacando la Romanización de Hispania y su influencia en el Imperio que pasó a ser el más importante cliente de los vinos de Ceret. 
El paso de Visigodos y Árabes con su importante herencia  artística y cultural que aún perduran en nuestras costumbres.  El trato comercial con los ingleses que se inicia en el Siglo XIII, con el intercambio de lanas y paños ingleses por nuestros vinos  de Sheris,  conocido así por los árabes.  La Reconquista de Jerez por Alfonso  X el Sabio en 1269, da un nuevo impulso al cultivo de la vid, aminorado en la época del Islam.
El 12 de agosto de 1483 El Cabildo de la Ciudad de Jerez promulga La Ordenanza del Gremio de la Pasa y de la Vendimia, siendo este documento el primer reglamento del sector vitivinícola jerezano, que siglos más tarde devendría en el actual Consejo Regulador y en sus Estatutos y demás normativas reglamentarias.
Poco después tiene lugar la epopeya del Descubrimiento de América. La flota de Indias se sitúa en el Puerto de Sevilla bajo el control de la Corona. La zona del Aljarafe sevillano registra un fuerte  impulso ascendente en el cultivo de viñas y cereales con destino a los nacientes mercados del Nuevo Mundo. La Comarca de Jerez se deprime;  si bien, dan salida a sus productos por los Puertos cercanos de Sanlúcar  y del Puerto de Santamaría,  asignados  por Concesión Real a los  Duques de Medinasidonia y de Medinaceli, respectivamente. Igualmente se establece el privilegio de reserva de un tercio de la carga de los buques con destino a Las Indias, para el transporte de vinos.  
                                                                                                                                                      
De Sanlúcar al mando de Fernando de Magallanes, parte en septiembre de 1519 la Nao Victoria, cargando en sus bodegas gran provisión de jerez para tan larga travesía. Tras completar la circunnavegación, al mando de Juan Sebastián Elcano, la expedición regreso al puerto de salida en 1522. El sherry había dado la vuelta al mundo.
En la segunda mitad del  Siglo XVII, se registra el primer asalto naval de Cádiz  por parte del Pirata Drake. En aquella ocasión,  año de 1687,  rapiñaron de Jerez más de 3.000 botas del mejor sherry.
La arribada a  Londres este preciado botín fue un acontecimiento de época. La Reina Isabel I, enemiga declarada de nuestro Rey Felipe II, tuvo la provocadora desfachatez de armar caballero por su hazaña, al Pirata Drake, a bordo de su nave.   Si bien, tuvo el detalle de recomendar a todos sus cortesanos y demás vecinos  a catar el sabroso fruto de su rapiña. De este modo y aún sin pretenderlo, la Reina Isabel se convierte en la mejor agente comercial del sherry en Inglaterra. 
Ejemplo seguido en sus obras literarios por el genial William Shakespeare, que hasta en ocho de ellas hace encendidos elogios del sherry Sack. Al agotarse el sherry,  los ingleses intentaron dos nuevos asalto a Cádiz, a finales del Siglo XVI y a primeros del XVII, pero fracasaron en ambos intentos.

En 1680 la cabecera de la Flota se traslada a Cádiz y la ciudad se arma y prepara para futuros ataque piratas. Este hecho fue determinante para el auge y seguridad de Jerez y su comarca.Al seguir los ingleses muy interesados en conseguir nuestros vinos, ensayaron la vía comercial en regla.De este modo,  ya a principios del S. XVIII, comenzaron a aparecer por Jerez apellidos, Ingleses, Escoceses, Irlandeses, franceses, nórdicos, italianos, castellanos y vascos. Pronto se fundaron sociedades mercantiles de capital mixto, para dedicarse a actividad exportadora.  
Con el negocio del vino y sus industrias auxiliares en una etapa de crecimiento  imparable, en 1775 surge el llamado “Pleito de los Extractores” .Los vinos de esta época eran muy distintos a los actuales. El Gremio de la Vinatería consideraba que los vinos envejecidos  era una práctica especulativa, por ello lo tenían prohibido. Los vinos exportados solo podían ser vinos jóvenes del año, que para su mejor acondicionamiento de viaje se fortificaban con alcohol. No estaba permitido almacenar los vinos. Esto beneficiaba a los productores (viticultores), y perjudicaba a los comerciantes (extractores). La pugna duró casi cuarenta años. Finalmente por imperativos del mercado floreciente, se acordó disolver el Gremio de Vinateros, decretándose una liberta de comercia casi absoluta, dentro de la responsabilidad de cada Bodega.
Como consecuencia más inmediata de este giro en los usos y costumbres, al crecer progresivamente el almacenado de vino de diferentes añadas, había que idear un sistema para aglutinar y envejecer las añadas de forma controlada y metódica, con garantía de no perjudicar su calidad y procurar un producto final más homogéneo en el que el consumidor final no notase diferencias por el carácter variable que cada añade imprime. De este modo se inventó el sistema de Criaderas y Soleras. Paralelamente a este desarrollo surge la necesidad de construir Bodegas de gran alzada, tipo Catedral, para disponer de grandes volúmenes de aire que atemperen y regulen la temperatura interior y que facilite el desarrollo  el velo de flor.                                                                                                                        
Y para concluir este recorrido es necesario hacer referencia a las numerosas adulteraciones y falsificaciones  sufridas por los vinos de Jerez, desde que comenzó su antigua e imperecedera fama universal a fínales del siglo XVI.                                                                                      
El Pleito de los falsos sherry elaborados fuera del Marco de Jerez.  Vino imitado y falsificado; nunca igualados ni por asomo.   Elaborados en Chipre, Malta; Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica…..   Aparte de las adulteraciones y fraudes realizados por comerciantes e importadores ingleses de escasa moralidad, que a partir de una bota de exportación (600 litros), la multiplicaban por cinco o seis veces añadiendo hasta el agua del Támesis….. Asunto resuelto en el último tercio del siglo XX. El fallo de la justicia universal en favor de Jerez establece que solo es vino de Jerez auténtico y tiene exclusivo derecho a utilizar esta D.O. aquellos vinos que se producen y embotellan dentro de las bodegas comprendidas en el Marco de Jerez, y controladas por su CRDO y demás de leyes y normas de aplicación.
            

Seguidamente se sirven los vinos y Augusto sugiere que la cata  se realice de manera abierta e independiente, como un ejercicio individual, sin apuntar necesariamente  opiniones por parte del moderador, para no influir, ya que entiende deben ser los propios participante,  si lo desea, los que expongan y formulen  sus opiniones y conclusiones tras su propio análisis sensorial; y anima a  que todos intervengan ordenada y libremente dado sus opiniones y comentarios sobre cada vino. 
No obstante advierte que él siempre estará en disposición de contestar a preguntas y aclarar dudas. A lo largo de las secuencias de la cata, Augusto fue intercalando comentarios y curiosidades  sobre la historia de las Soleras muy Viejas y Los Vinos de Sacristía; de su larga historia y su futuro. Destacó el individualismo que cada bota desarrolla.  Por otra parte,  en términos generales esboza los principales factores determinantes que dan carácter y personalidad única  a estos vinos, comprendidos en el Triángulo de Oro: Jerez-El Puerto y Sanlúcar, y bajo: Cielo, Suelo, Flor,  Lema de “Los Generosos”   
Al final de esta Cata Histórica, y una vez recogidos los  comentarios y pareceres  de los participantes, y aclaradas las dudas presentadas, Augusto manifiesta que su apreciación global de esta cata es altamente satisfactoria, por el grado de interés demostrado y por las espontáneas y valiosas intervenciones de los participantes. Reconoce que se trata de vinos muy viejos, nada fáciles  de entender para el profano, pues que exigen cierto conocimiento previo, al par que afición, aplomo y madurez,  por parte de los catadores.                                                              
Finalmente Augusto explica que todos los vinos catados provienen de su Bodega privada, y que las botellas presentadas llevan en su poder las que menos 20/35 años, y  las que más 35/55 años. Cualquiera de los vinos catados pertenece a una solera  centenaria con más de 75 años en la botella.Resaltó la  brillante claridad, la nitidez, limpieza y  trasparencia  que estos vinos exhibieron en las copas.  En cuanto a la paleta cromática predominaron sobre el ámbar y topacio, propios del amontillado, los tonos caoba con ribetes cobrizos de olorosos y palo cortado. Y la negrura casi alquitranada del PX.
En cuanto a los aromas derrochados, ya se dijo que en estos vinos viejos solo predominan los terciarios de altísimo nivel  (bouquet), que siendo tan complejos y potentes inundan el ambiente con su alta expresión.
A pesar del  alto nivel de alcohol  de los vinos catados,  superando algunos los 22º en volumen, en boca se mostraron amables y muy poco ardientes. Es propio de las soleras muy viejas que ya se han embotellado con largos años, en botella re asimilen y recoloque en alcohol adquirido y lo ennoblezcan con su trato amable.        
Terminó su intervención proclamando solemnemente que:
Al “Genio, la Magia y el Embrujo  del Marco de Jerez” y de su gente, considerados en su conjunto, debemos la grandeza única de estos vinos inigualables y casi eternos.
Cata Histórica organizada por Los Generosos el jueves 11 de octubre, con motivo de la Sherry Week. Se presentaran los "Vinos de Sacristía" de las siguientes Bodegas, bajo el título:


                             ***  LOS VINOS DE JEREZ  ***                                                                            

 “CAMINO DE PERFECCIÓN. DE SOBRETABLAS  A  SACRISTÍA"

                                                                               
Emilio Lustau (Jerez) Almacenistas.
  
Williams&Humbert (Jerez): Amontillado Jalifa.

3º)
Osborne (El Puerto) Amontillado Solera AOS.

Domecq (Jerez): Palo Cortado Sibarita.

5º 
El Maestro Sierra (Jerez): Oloroso Extra Viejo 1/7.

6º 
Garvey (Jerez): Amoroso Asalto (Oloroso Abocado).

Barbadillo (Sanlúcar): Oloroso Dulce Viejo (Cream).

González Byass (Jerez): Pedro Ximénez Noé, Soleras Exclusivas.


Coordinadores: Abel,  Alberto y Ezequiel
Presenta: Augusto
                                                                                                      












fotos Abel Valdenebro©

International Sherry Week, cata de Tradición en La Caníbal

La International Sherry Week no pudo empezar mejor! Un paseo por las escalas del fino y el amontillado Tradición de la mano de Miguel Llanos, uno de los grandes culpables que el vino de jerez esté donde está hoy tras años de esfuerzo por su difusión a escala nacional. Y el escenario no fue otro que La Caníbal, el nuevo referente en Madrid de los pequeños productores de vino, cerveza craft y quesos artesanos. Todo un lujo para los Generosos que nos abriera sus puertas incluso antes de la inauguración oficial.


 
 La cata fue dinámica y ágil. Luis Vida, generoso y director de La Caníbal, acompañó a Miguel durante este recorrido por los vericuetos de la Flor. El poder catar las criaderas de fino y de amontillado nos permitió notar como la actividad biológica en un caso y la oxidación en el otro marcan la evolución entre las escalas que se comercializan. El remate de la cata fue una aproximación a la oxidación, con el Oloroso y el Cream. Ambos con la marca de la casa: finura, equilibrio e intensidad. 


 Vinos catados: 

Tradición Sobretablas Fino 2017
2ª Criadera de fino Tradición
Fino Tradición saca Mayo 2018 Tradición
2ª Criadera Amontillado Tradición
6ª Criadera Amontillado Tradición
Amontillado Tradición
Oloroso Tradición
Cream Tradición












Fotos © Abel Valdenebro

jueves, 26 de julio de 2018

BREVES APUNTES DE ALGUNOS VINOS CATADOS EN LA ÚLTIMA CONVOCATORIA DE "LOS GENEROSOS"



FINO TRADICIÓN SACA DE PRIMAVERA 2018
“La primavera lluviosa y fresca del 2018 ha rejuvenecido este fino clásico con carácter de vejez, casi un dos palmas, con notas frescas de camomila” (Luis Vida)



CARTA BLANCA AGUSTÍN BLÁZQUEZ (años 50)
“Hinojo, camomila, aromas de conchas y mar. Punto balsámico, mentolado. Pedregoso” (Jesús Yraola).
“El final de una evolución. Se mantiene gracias a la pujanza del alcohol” (Augusto)



MAESTRO SIERRA 1/14
“El sentido más pastelero, la parte más amable del oloroso. Se me va todo a frutos secos y mazapán. Es un vino de sobremesa, el lado brandy” (Abel Valdenebro)



VICTORIA REGINA
“Victoria riojana” (Luis Vida)
“Maderas nuevas, resina, plumier” (JR).
“Es todo vejez y bodega” (Augusto)



SANDEMAN ROYAL
“Perfil internacional” (Luis Vida
“Muy quemado, muy cream” (Abel)



jueves, 12 de julio de 2018

Augusto en la "Flor de la Vida"

80 primaveras y el Presi en la "Flor de la Vida".

Augusto Berutich Montesinos, genio y figura; de genio anda sobrado y la figura cada vez en mejor forma. Nos homenajeó con una selección de sus "inmortales" vinos de jerez que vais a poder ver, gracias a las magníficas fotos de Abel, aunque no  vais a poder dar cuenta de ellos -eso nos correspondió a nosotros-. Las notas de cata, como podréis observar entre tanta alegría y homenaje, acabaron impregnadas en vino, pero el documento gráfico que os ofrecemos habla por sí solo.





Estos son tus primeros 80 años de tu vida, querido Augusto, gracias por hacernos disfrutar con tu compañía, tu sabiduría y tus tesoros, que los desempolvas en ocasiones tan relevantes como esta.





miércoles, 13 de junio de 2018

Vinoble 2018. Aires nuevos, espíritu renovado


Recuperar la esencia y el espíritu de las primeras ediciones de Vinoble se presentaba como un verdadero reto que, después de tantas vicisitudes acaecidas, podía parecer casi imposible de conseguir. A mi juicio esta edición se ha manejado por esos derroteros.


Con Vinoble sucedió lo que con el festival de Eurovisión, que pasó de concitar el interés general de mucha gente -aún recuerdo a toda la familia reunida en torno al televisor, viendo las actuaciones y las votaciones,- a pasar por un periodo de crisis casi letal, que ahora vuelve a repuntar gracias a los "Eurofans". Pues algo parecido ha podido suceder con Vinoble; que gracias al tesón de los "Vinoblers" y a la labor de unos cuantos "locos", la feria ha vuelto a cobrar fuerza y pulso. Entre esos locos, quería destacar la labor de cuatro de ellos muy relevantes: Juancho Asenjo, Cesar Saldaña, Patricia de la Puerta o Luis Flor, que con su esfuerzo ímprobo, han dado a esta feria un nuevo músculo de cara a un futuro próximo.



Mientras escribía este breve texto, estaba repasando las crónicas que redacté para la revista Terruños para la Fundación para la Cultura del Vino allá por el año 2004 sobre Vinoble y que aún recuerdo con la emoción con la que escribía en el tren de regreso a Madrid. La titulé: "Vinoble 2004, un encuentro para el placer" y escribía lo siguiente: "Para cualquier amante del buen vino, de las reliquias líquidas, de los vinos dulces y generosos del mundo, así como para los amantes del buen vivir, la tentación de Vinoble es irrenunciable; el olor a albero fino y a las jacarandas de las calles jerezanas y sanluqueñas, son una premisa y una invitación al disfrute (...) Buscando una buena sombra para refugiarse de la canícula andaluza y con una copa en ristre, intentando dar tiempo al vino, a que se exprese y nos diga todo lo que se ha callado durante mucho tiempo en su retiro de cristal".

Era tal el estado de emoción que me suscitaron esos primeros Vinobles -he acudido a todas las ediciones desde que se inauguró en 1998- que siempre escribía mis crónicas desde la excitación a modo de cuaderno de viaje. Pero ya en la crónica de la edición de 2006, cuatro años después, tuve un pequeño "bajón"y titulé: "Vinoble 2006, un balance agridulce". Aquí apuntaba a un cambio de ciclo en la feria, que pareció ser un vaticinio que acabó cumpliéndose, pasando por un frenazo en 2012 que terminó con su desconvocatoria.

Y cuando ya parecía que la feria renqueaba, que le faltaba la motivación y el fuelle necesario para volver a ofrecer esa emoción a la que nos tenía tan mal acostumbrados, llega la edición de 2018. Han vuelto a Vinoble los rostros, las bodegas, la prensa internacional, las catas míticas y la organización, lo que nos ofrece a los "Vinoblers" una imagen de moderado optimismo. Por supuesto que quedan cosas por mejorar, pero con estos mimbres se podrá llegar a lo que Vinoble fue. Porque esta feria esta llamada a ser grande o a morir; en la excelencia no hay términos medios.

Así que después de esta edición de 2018 mi condición de "Vinobler" continúa intacta.


Textos: Alberto Coronado  
Fotos: Abel Valdenebro®

lunes, 11 de junio de 2018

Un paseo por las albarizas y los viñedos de Jerez



La del día 5 a las 10.30 en la Mezquita fue la cata más deseada y más comentada. Posiblemente, marcará un antes y un después porque ha narrado de forma brillante el “estado del arte” del Jerez y una visión, la de los elaboradores agrupados en el stand “Territorio Albariza”, que es a la vez científica, emotiva, histórica y vanguardista. Un movimiento en todo el sentido de la palabra que ya ha tocado el corazón del Consejo Regulador, que prepara los cambios normativos que permitirán a sus blancos tranquilos de estilos que podríamos decir “neoclásicos” llevar, en el futuro cercano, el sello de Jerez. Los apasionados cabecillas e ideólogos Ramiro Ibáñez y Willy Pérez se pasaron buena parte de la noche preparando unas preciosas cajitas de madera con nueve compartimentos numerados para diferentes tierras albarizas, de las que existen más de quince tipos en el Marco, acompañadas de un cuaderno de cata en el que, con todo detalle, podíamos ubicar estas tierras en un mapa de pagos, uniendo los puntos a modo de un viaje que iba del océano al interior de Jerez.
Esto solo ya hubiese sido un espectáculo impagable, pero la ponencia multidimensional iba más allá: en el cuaderno, cada pago estaba cuidadosamente descrito y cartografiado y, al lado, encontrábamos la ficha del vino propuesto, en una secuencia de estilos que recorrió el Marco de una forma resumida pero suficiente, desde los blancos terruñistas “de pasto” con unos meses de flor hasta el oloroso, pasando por la manzanilla, el amontillado y los terrenos intermedios como las palmas. Para no ser menos, la secuencia de añadas iba desde 2016 hasta el 1940, representada por un inolvidable amontillado fino Carta Blanca de Agustín Blázquez, perfectamente desarrollado pero aún vivo y fresco, que procedía de la colección particular de los ponentes.

Vinos y terruños
1.     PAGO CARRASCAL DE SANLÚCAR.
Empezamos el recorrido con uno de los vinos que, para Willy, “mejor marca la tipicidad varietal del palomino”, el UBE 2014 del Pago de Carrascal (el de Sanlúcar, no el del mismo nombre en Jerez). Es el extremo atlántico del marco y, al trascurrir en paralelo a la costa y sin alturas, está enormemente marcado por los vientos, la suavidad térmica y la humedad del Océano. De hecho, una de las dispositivas de la presentación marcaba en varios colores las distintas zonas climáticas que encontramos en una denominación en la que “todo puede cambiar en medio kilómetro de costa. La cercanía del mar cambia las condiciones de la planta por completo”. El UBE procede de viñas viejas sobre suelos de albariza de lentejuelas, muy pura, que definen una personalidad vertical, fresca, recta y salina, que se redondea con una fermentación y una crianza de dos años en bota.



2.     PAGO MIRAFLORES ALTA.

Uno de los terruños más famosos, “el ombligo de Sanlúcar”, que cuenta con presencia de gran número de bodegas y del que proceden enormes manzanillas de las que Barbiana es un buen ejemplo. Tiene tres zonas diferentes y encontramos unas albarizas más pardas, de color rosado por su ligero contenido en hierro, con lustrillos, lentejuelas en la costa y más  al interior tosca cerrada. “Sus suelos, condiciones de altitud, situación, orientación y distancia al océano son, exactamente, la media ponderada de todo el término sanluqueño”. Catamos un blanco del 2016 sin etiqueta comercial ni presencia aún en el mercado que se elabora sólo a un kilómetro del anterior, fermenta y pasa un año en bota y, para sus elaboradores, “es un jerez más típico, con más acetaldehído, menos ácido, más ancho, con más volumen”. Su textura fina, caliza y tierna llamaba la atención.

3.     PAGO MIRAFLORES ALTA. VIÑA DEL ARMIJO.

La viña del Armijo está al final de Miraflores, lindando con Pastrana. La ladera mira al oeste y los suelos son de  margas blancas, “con una marca característica de albarizas pardas, que aportan una estructura más semejante a Jerez, con el grosor que conocemos de los emblemáticos vinos GF”. Catamos un amontillado, Viña el Armijo, con diez años de crianza biológica y alguno más de oxidativa y un sistema de criaderas más cercano al fino que al más dinámico de la manzanilla. Es un vino de gran intensidad sápida con una textura sedosa y fluida que, para Ramiro, “está a medio camino entre un amontillado de Jerez y uno de 
 Sanlúcar”. 


4.     PAGO MAÍNA

Maína se aleja 15 km de la costa atlántica y, entonces, viene a ser “un pequeño Jerez dentro de Sanlúcar, donde encontramos las albarizas más puras del marco”, ricas en esos fósiles marinos llamados diatomeas, pequeños esqueletos blancos de cal pura que llevan a los vinos el recuerdo del mar antiguo. Los vinos de Maína siempre dejan un toque de tiza en la boca, como la manzanilla sin etiqueta que catamos, con cinco años de vejez media y mucho cuerpo para el estilo, enormemente umami, que marca “la máxima estructura y sapidez dentro de Sanlúcar”.

5.     PAGO BALBAÍNA BAJA

Entramos en el viñedo de Jerez por su pago más costero, que pertenece al término del Puerto de Santa María. Forma parte de un cordón litoral que bordea el mar a unos 6 kilómetros y todos los viñedos y fincas están delimitados en función de su suelo porque las albarizas son de tipos muy variados. Si Maína era el Sanlúcar más jerezano, Baibaína es el Jerez más sanluqueño. Aquí estaban las viñas que abastecían las soleras de las bodegas del Puerto y fue muy famoso en los siglos XVIII y XIX por viñedos como Los Cuadrados, que fue un pago separado y de donde salían los mostos para la Gitana, aunque hoy quedan pocas viñas en activo. Catamos un Dos Palmas 2009 de Bodegas Forlong, con tres años de crianza biológica, que marcan una gran frescura vertical de aires atlánticos en un paladar sequísimo, muy fresco y sabroso, con un acento mineral calizo de hidrocarburos.




 6.     PAGO AÑINA

A sólo a 6 kilómetros de Jerez y a 13 de la costa, es un terruño muy complejo, con cuatro cerros de personalidad diferente, que no ha tenido la fama histórica de otros pagos vecinos aunque vivió su momento de gloria en torno a 1925 por la fama de la Finca de las Conchas, en la que se ubicaban las viñas de Pedro Romero. Catamos el Amontillado las 40, elaborado en la misma casa de viña y con más de veinte años de crianza prácticamente estática, con algún mínimo rociado, por lo que es un vino de gran concentración que define la pureza caliza del suelo en una “boca sanluqueña de chisporroteo calcáreo y nariz jerezana”. Un amontillado que hace salivar por su salinidad y su combinación mágica de textura, mineralidad y jugosidad umami.

7.     PAGO MACHARNUDO ALTO

El pago mítico -“núcleo y centro del Marco”- se cultiva, al menos, desde 1392 y su nombre significa algo así como “caserío en un cerro desnudo” en árabe. Su corazón es el Cerro del Obispo, de 135 metros de altitud, un viñedo que la desaparecida y llorada casa Domecq tardó 250 años en adquirir  al completo. En su Castillo del Majuelo fue donde, según Willy, “se inventó el Jerez moderno”. Catamos un blanco “de pasto” de la añada 2016 que pertenece a la nueva gama que recupera la antigua etiqueta De La Riva. La uva pasa por un breve asoleo de unas ocho horas en día de viento levante, según era tradicional en la finca. El asoleado es un tema polémico porque cambia el carácter fresco de los vinos, por lo que Ramiro aconseja “no asolear nunca en la costa”, aunque la tradición de Macharnudo  (y de Carrascal de Jerez) era subir con este método unos 2º Beaumé, que respetan sin sobremaduración el perfil concentrado que procede de los suelos de tosca cerrada y barajuelas  con un gran contenido en diatomeas. La fermentación tuvo lugar en botas con levadura de velo de flor que se sembró para ello y en ellas maduró durante diez meses. Es un blanco jugosísimo que une la madurez (manzana asada) con la frescura cítrica y el acento de hidrocarburos y que deja en la boca una gran huella sápida y un posgusto muy largo con un recuerdo a polvo de cal.





8.     PAGO CARRASCAL

Fue  tan famoso como Macharnudo hasta mediados del siglo XX. Es el pago en el que se ha abastecido tradicionalmente González Byass (Viña del Corregidor) y se ubica a unos 20 km de la costa, por lo que es el más interior de los “cuatro grandes” jerezanos. Catamos el oloroso de la añada 2013 que procede de suelos de albariza muy pura de barajuelas. Los racimos reciben un asoleado de 24-48 horas, con lo que se obtienen 17º de alcohol naturales sin ningún encabezado. Se trata de “conseguir la máxima madurez sin sobremadurar” y el vino resulta amable, poderoso, con toques de betún y chocolate amargo en un paladar muy fino que, para Willy, lo sitúa “como un híbrido entre un blanco tranquilo y un oloroso con su final de nueces”.


9.     PAGO MACHARNUDO ALTO (¡BIS!)

Volvemos al pago que definen como “el Romanée Contí de Jerez” para cerrar la cata con un mito absoluto que procede de la media ladera en la cara sur del cerro, la que produce los vinos más concentrados aunque no tenga las albarizas más puras. “No era la parte más noble, pero trabajaban de una forma excepcional”. Hablamos, nada menos, que del Carta Blanca de Agustín Blázquez en su añada 1940, un amontillado fino legendario que no ha perdido nada de su filo y su grandeza en estos casi 80 años. “Uno de los grandes blancos de la historia de España”, para Ramiro. Completamente seco, sin cuerpo, etéreo, deja la sensación de deslizarse por encima de la lengua sin rozarla y tiene una gran sapidez fresca, muy compleja en sabores de tiza e hidrocarburos, “con un toque de pólvora que nos encanta. Un Jerez muy concentrado, de viña. Una piedra líquida”.

¿Qué más decir de esta sesión magistral? Es imposible concentrar más en una hora escasa que nos hubiese gustado que durase mucho más. Y que cerró con un mensaje rotundo de Willy: “el respeto a la identidad del vino está por encima de la calidad”. El nuevo Jerez está de vuelta.




Textos: Luis Vida
Fotos: Abel Valdenebro®





jueves, 7 de junio de 2018

Vinoble 2018. Inauguración botellero González Byass


Coincidiendo con Vinoble 2018, Los Generosos fuimos invitados por González Byass a la inauguración del Botellero Histórico, un espacio donde se puede admirar una colección de más de 5000 botellas, con vinos de más de 200 años de antigüedad. Es un rincón donde la emblemática Casa Jerezana guarda sus más preciados tesoros que habían permanecido ocultos en el aljibe de la bodega durante casi 200 años.



Una única selección de vinos, con botellas del siglo XIX y principios del XX, soleras fundacionales de marcas propias como Matusalén, Apóstoles, Solera 1847, Tío Pepe y algunas sorpresas como descubriríamos en la cata posterior .


Han sido dos años de minucioso trabajo de cata, selección y sustitución de corchos , que aguardaban pacientes su momento de descorche por generaciones futuras. Todo ello ha sido posible gracias a la costumbre, iniciada hace ahora 183 años por Manuel María González, de conservar en el aljibe de la bodega algunas botellas de determinados vinos de Añada y Solera desde su fundación en 1835.

En este templo de la enología reposan algunas referencias escasas que rozan la eternidad. Es el caso de Tío Pancho Romano, de 1728, el más antiguo documentado en González Byass; Trafalgar, una Solera contemporánea de la batalla del mismo nombre, del año 1805, adquirida por los fundadores de la bodega, y Añadas ligadas a la viña, como La Racha 1930.


Durante la cata el presidente Mauricio González-Gordon y el Enólogo Antonio Flores completaron valiosa información como la costumbre del fundador de elaborar un 1 % de los vinos con añada incluso por viñas, esto se  ha mantenido hasta la actualidad lo que hace idea de los magníficos “fondos” que tiene la bodega .

La selección de los vinos que catamos nos hará recordar durante mucho tiempo que estuvimos allí.

-Oloroso 1963
-Viña Amorosa 1911 (y además el estilo Amoroso)
-Matusalén de los años 30
-Pio X embotellado en  1910, Moscatel de grano menudo, Pre-Filoxérico 
Se calcula que de 1870.

Los  Master Wine Sarah Jane Evans y Pedro Ballesteros participaron aportando interesantes comentarios sobre Jerez y su historia.


Textos: Luis Oliván
Fotos: González Byass