martes, 7 de junio de 2022

Vinoble. Cata de Paco del Castillo de Vinos Rancios


Breve reseña de la cata de vinos rancios
30 de mayo de 2022.
Vinoble. Bodega del Ayuntamiento
Responsable Paco del Castillo
Profesor de Sumillería y de Análisis sensorial
Miembro del Grupo Los Generosos 

 


¿Vino rancio?

La palabra rancio no tiene en el vino un carácter peyorativo. En este sentido la RAE, esa institución que tanto descuida al vino, nos ofrece una visión dicotómica en este adjetivo según vemos a continuación:
“Rancio. Del lat. rancidus.
1. adj. Dicho de un alimento graso: Ligeramente corrompido por el paso del tiempo, y con sabor y olor fuertes y desagradables. Tocino rancio. U. t. en sent. fig. Olor rancio.
2. adj. Dicho del vino: Añejo o conservado durante mucho tiempo.
3. adj. Dicho de una cosa: Antigua o de larga tradición. Rancio abolengo.
4. adj. despect. Anticuado o propio de épocas pasadas. Costumbres rancias.
5. adj. despect. Dicho de una persona: Anticuada o de ideas pasadas de moda. Filósofo rancio”.

En el caso del vino, nos interesa la segunda acepción, "Añejo o conservado durante mucho tiempo“. Aunque claro, no dice si está conservado en botella o en cualquier recipiente, ni lo que es más importante, que esta conservación, en una ambiente oxidativo controlado, se hace para enriquecer el vino y para mejorar sus características organolépticas que es el fundamento de su elaboración.

Y esta acepción se podría completar con la tercera, "Antigua o de larga tradición. Rancio abolengo“, lo que podría calificar acertadamente al vino rancio porque es un tipo de vino que se lleva elaborando desde tiempo inmemorial.

En ambos casos no parece que estos adjetivos sean tan despectivos como en las acepciones 1,4 y 5.

El carácter rancio en el vino
Algunos autores hablan de carácter rancio o añejamiento, porque es una cualidad del vino que no se consigue en meses sino en años.Para mí el carácter rancio es una enriquecedora “oxigenación controlada” que cambia la composición del vino y consigue mejorarlo sustancialmente.

Esta práctica no se debe confundir con la oxidación fortuita y negativa de algunos vinos de enólogos descuidados, que causa una alteración por acetificación.

¿Cómo surgen los vinos rancios?
Es probable que estos vinos aparecieran por diversas causas pero se podrían aventurar dos de ellas: que nacieran por azar y que surgieran por la necesidad.

Esa parte azarosa, en el sentido de no buscada, se puede argumentar con los largos viajes que los vinos debían soportar en épocas muy pretéritas. En ese trayecto el vino cambiaba sus características y se empezaba a convertir en vino rancio.

En las bodegas, hay vinos que se han ido envejeciendo cada vez más porque se vendían poco, y como estaban en buenas condiciones ambientales y además, bien mantenidos y controlados, iban a mejorar sustancialmente sus características organolépticas.

Pero antes de continuar es necesario señalar algunos elementos van a favorecer o posibilitar el carácter rancio de los vinos.

Elementos que favorecen el carácter rancio

Hay dos elementos esenciales que favorecen el carácter rancio de los vinos.

El primero es la adición de alcohol, porque protege al vino. Aunque se advierte que no todos los vinos rancios llevan alcohol añadido. Pero deben tener un elevado contenido en alcohol, aunque sea natural para que no se estropee.

El segundo la estancia del vino en grandes envases de madera, mejor vieja.

En ocasiones la estancia en madera se complementa, o en algunos casos (menos) se sustituye, con la exposición del vino a la intemperie en damajuanas de vidrio.

En otros casos como en Madeira se usa el estufagem (aplicación de calor) a modo de envejecimiento forzado, pero en los vinos de menor enjundia.

La adición de alcohol
Desde la Edad Media ya se sabía, de forma empírica, que los vinos con alta graduación alcohólica eran más estables y no se convertían en vinagre.

Y cuando se empezó a generalizar la destilación gracias a los árabes era habitual añadir alcohol al vino para estabilizarlo biológicamente. El descubierto alcohol, iba a ser esencial para obtener los vinos de licor.

La decisiva ayuda de la madera

Cuando los romanos conquistaron la Galia los galos ya utilizaban barriles de madera para la cerveza y los invasores empezaron a usarlas, aunque siguieron con las ánforas de barro y de cerámica.

En la Edad Moderna ya se generalizan los envases de madera para el almacenamiento y sobre todo para el transporte de los vinos.

La madera era el envase de transporte en el comercio ultramarino y parece razonable suponer que en los primeros viajes ultramarinos los cambios en los vinos a causa de los fenómenos oxidativos fueran sobrevenidos y no deseados, y que se producirían, por azar, y por la necesidad de ese comercio.

Y estos cambios se iban a acentuar debido a los contrastes térmicos que sufrían las expediciones comerciales largas, sobre todo las ultramarinas. El ejemplo de los Madeiras de “torna viagem” no deja de ser una vuelta de tuerca de esos cambios beneficiosos en un ambiente oxidativo controlado.

Y como los envases de madera (barriles) no eran contenedores estancos, a través de las duelas de la madera se producía una oxigenación lenta que iba a cambiar las características del vino de forma beneficiosa.

La búsqueda forzada de la mejora cualitativa

El sol y serena. Más adelante en el Roussillon (Banyuls y Maury, principalmente) y en la Cataluña española se busca reforzar la acción del oxígeno con estancias previas del vino en damajuanas de vidrio de 50 a 60 litros a la intemperie y no necesariamente llenas del todo: el conocido proceso de “sol y serena”.

Precisamente del Roussillon y de Cataluña surge la palabra vino rancio.

El "estufagem". Es una singularidad de algunos de los vinos de Madeira y consiste en hacer una réplica en bodega de los contrastes térmicos que sufrían los vinos que viajaban a América. Según parece el Dr. Pantelia Fernandes inventó el estufagem en el siglo XVIII.

Consiste en circular agua caliente por medio de un serpentín o por camisas en depósitos de acero inoxidable considerando dos variables: temperatura y tiempo.

Antiguamente, en los vinos más básicos se aplicaban 60ºC durante tres meses, en los intermedios a casi 55ºC durante cuatro meses y en los de calidades superiores la temperatura bajaba de 42 a 46ºC y el tiempo se prolongaba durante seis meses.

Actualmente, la normativa europea no autoriza a Madeira temperaturas superiores a 50ºC. 


Sobre la terminología del vino rancio.
Definición de vino rancio o tipos de vino rancio. Según estén o no definidos por una mención geográfica, se podría diferenciar entre:

Vinos rancios stricto sensu (amparados por una normativa) que así los define: rancio.

Vinos rancios lato sensu (en sentido figurado), no aparece en su normativa el calificativo rancio.

Vino rancio stricto sensu
Rancio es una tipología de vino concreta, avalada por una mención geográfica, por ejemplo: en DOP: Terra Alta, Tarragona, Priorat, Montsant, y otras de Cataluña, o Clairette de Languedoc rancio, o rancio en las IGPs: Côte Vermeille y Côtes Catalanes.

Vino rancio a veces define un tipo específico de vino.

Vino rancio lato sensu
El envejecimiento (o tono rancio) se busca sin que así se defina el vino.

Es el caso de los vinos viejos: Porto Tawny, Madeira, Moscatel de Setúbal, Carcavelos, Málaga, Banyuls, Rivesaltes, Maury, Fondillón, Empordá, Marsala, Jerez, Montilla-Moriles, Rueda y otras zonas españolas y europeas.

¿Rancios dulces o secos?
Hay de los dos tipos, vinos rancios secos y vinos rancios dulces.

En algunas menciones geográficas exigen que los vinos rancios sean secos (Clairette de Languedoc), en otras casi (Côtes Catalanes <12 g/l) y en otras (Priorat, Terra Alta), en cambio no lo establecen, pudiendo ser de ambos tipos: secos y dulces.

Be Ranci! Rencontres Europeéens des Vins Oxydatifs Secs. Es un Salón o encuentro de vinos dedicado exclusivamente a “rancios” secos.

¿Rancios siempre vinos de licor?
No siempre. También hay diversidad.

En algunas menciones geográficas se exige que los vinos rancios stricto sensu se consigan sin la fortificación (Clairette de Languedoc, Priorat, ..) y en otras pueden llevar alcohol añadido (Terra Alta, Tarragona,..).

En rancios lato sensu hay de todo. Sin alcohol añadido: el Fondillón en Alicante, o con alcohol añadido: los Portos Tawny o los olorosos de Andalucía Occidental, o los Marsalas Vergine Extra Viejos.

La duración del envejecimiento
Es muy variable, por ejemplo algunos moscateles apenas se envejecen para no perjudicar su aportación aromática y en cambio otros sí (como algunos de Douro o como el de Setúbal que cataremos).

Otros vinos pueden superar los 40 años de vejez reglamentada (Portos), Madeiras, o los viejísimos vinos tradicionales de Andalucía.
Suele ser muy habitual que el envejecimiento se haga en envases de madera no nueva (normalmente de roble o castaño) y de capacidades superiores a los 500 litros, con frecuencia grandes fudres, para conseguir:

Una relación superficie/volumen que favorezca una lenta oxigenación y que no haya una marcada aportación de taninos. 



¿Qué aporta la crianza a los vinos de licor?
Una sustancial mejora para el disfrute del consumidor. La calidad de cualquier vino de licor aumenta por el envejecimiento, siempre que éste se haga correctamente.

Mejoras del carácter rancio. Por un lado, se disimula el compuesto añadido: el alcohol, que el tiempo hará menos apreciable en la cata.

Por otro, además de enriquecerse en aromas con nuevos componentes, el vino se equilibra, se concentra, ofrece una mayor armonía y se hace más sabroso con el paso del tiempo.

Mejoras apreciables en la cata
La mejora de la sensación seudotérmica por el menor impacto del alcohol, tanto en nariz como en boca.

En la fase olfativa directa. Además de enriquecerse aromáticamente, con nuevos componentes, el vino se equilibra y ofrece una mayor armonía.

La oxigenación permite la aparición de aldehídos por oxidación de los alcoholes, la esterificación (no total) de ácidos orgánicos y alcoholes y la acetilación entre aldehídos y alcoholes que enriquecen la fracción aromática, sin olvidar la leve cesión aromática de la madera, escasa por ser ésta vieja y por la relación superficie volumen.

Esta riqueza aromática ayuda a reducir el impacto del etanol en el vino.

Mejoras en la fase de boca. En general se deben a fenómenos de concentración de componentes del vino.

El alcohol se va a ir integrando en un medio más denso y la mejora se aprecia tanto en la textura, como en las superiores prestaciones sápidas.

En el vino se produce un importante fenómeno de concentración principalmente por evaporación del agua que embebe (y atraviesa) las duelas de los envases de madera; es decir, se pierden bastantes litros de vino (el llamado impuesto de los ángeles para los poetas, o el impuesto de los demonios para las bodegas).

Mejoras texturales. La concentración que conlleva el carácter rancio puede suponer un leve aumento de la tanicidad por la leve cesión de los envases de madera. Una mayor estructura, por el aumento de extracto seco.

Mejoras sápidas. El aumento de la sapidez se debe tanto al incremento de las sales, tanto por la salificación de ácidos, por el aumento de la acidez volátil y por la mencionada evaporación.

Puede aumentar la sensación de dulzor en los vinos secos por el aumento en términos relativos (debido a la pérdida de agua) de la glicerina, de los escasos azúcares propios del vino.

En los vinos dulces, las sensaciones de dulzor son menores y se manifiestan de forma más discreta.

Con la concentración debida a las mermas se pierde bastante vino, pero a cambio, los litros de vinos que quedan son mucho más concentrados y estructurados, y lo más importante, más complejos, sabrosos y equilibrados.

Vinos rancios. Vinos que lo están pasando mal
Debido a su escasa rentabilidad muchas bodegas los están relegando al olvido, aunque parece que lo peor ha pasado, al menos yo veo un poco de luz en el túnel.

Hasta ahora hay zonas que se han estado beneficiado comercialmente por la inercia de determinados mercados exteriores, como ocurre en el Marco de Jerez, o en Porto.

Otras zonas quizás hayan puesto en valor la defensa de lo propio y autóctono, como parece ser el actual resurgir de vinos de Montilla-Moriles o de Moscatel de Setúbal.

Pero la clave puede ser la superior cultura de consumidores que los aprecian, los ponen en valor y están dispuestos a pagar por ellos el precio que en justicia merecen.

Breve recorrido por los vinos rancios
En España
Siempre se han elaborado en el Marco de Jerez, en Montilla-Moriles, y en menor medida en Málaga y en el Condado de Huelva. Cataremos uno de Jerez y otro de Montilla-Moriles.

Los vinos rancios tienen una notable presencia en Cataluña, en Empordá, Terra Alta, Tarragona, Priorato, Montsant, Pla de Bages, y en otras DOP de Cataluña, con una oferta variable por sus distintas normativas: secos y dulces, de licor o sin alcohol añadido, con mayor o menor envejecimiento, a veces sin el calificativo rancio y frecuentemente con una fase de “sol i serena”. Cataremos uno de Terra Alta y otro de Empordá.

En Aragón y Navarra
se están rescatando viejos vinos rancios y de esta última cataremos un estupendo vino de nuevo cuño.

En la zona levantina el más relevante sin duda es el Fondillón alicantino, imponente vino de Monastrell que no es de licor, y hay otros que entrarían en el apartado de rarezas como el de uva Monastrell y dulce que vamos a catar de la DOP Jumilla.

En Rueda se sigue elaborando el Dorado Rueda clásico vino de crianza oxidativa de esta zona líder en vinos blancos y que ha vuelto a incluir en la normativa al Pálido Rueda.

En Canarias
hay también emblemáticos vinos rancios y algunos con nombres y apellidos merecen citarse entre otros: El Grifo Canary de Lanzarote con Malvasía volcánica, el Humbolt de Insulares de Tacoronte Acentejo con Listán Negro o la Malvasía Estelar de Teneguía de La Palma con Malvasía aromática.

Pero vinos rancios se han seguido elaborando en muchas zonas de España y a veces sin mención geográfica o sin pretender sacarlos al mercado como uno estupendo que cataremos y que es una sorpresa que desvelaré en su momento.

En Francia
Los más abundantes son los vinos de licor, sobre todo los vinos dulces naturales, para ser más exactos Vins doux naturels.

Vins doux naturels. Además de algunos vinos dulces naturales del Roussillon con AOC (Banyuls y Banyuls Grand Cru, Rivesaltes, Maury), en el Languedoc los VDN de Moscatel de grano menudo no se suelen envejecer, aunque alguna bodega que si lo hace sobre todo en Frontignan.

En el Ródano
: en Rasteau sí hay rancios, y en Muscat de Beaumes de Venise son una rareza, y de igual modo son raros en Muscat du Cap Corse.

Vins de liqueur. También se pueden encontrar en los allí (mal) llamados Vins de Liqueur, esas seudomistelas elaboradas en zona afamadas de aguardientes de vino envejecidos en las AOC: Pineau de Charentes, y en menor medida en Macvin de Jura y en Floc de Gascogne.

Otras zonas
. La AOC Clairette de Languedoc tiene amparado un “vin de liqueur” con cierto dulzor (entre 9 y 40 g/) y que puede ser rancio también un vino sin adición de alcohol que se llama explícitamente “rancio” tres años de vejez y, lógicamente, tiene mayores exigencias en cuanto a la madurez de la uva 238 g/l frente a 221 g/l.

También hay vino rancio, de al menos cinco años de envejecimiento, amparado por dos IGP del Roussillon: Côtes Catalanes y Côte Vermeille.
También se están elaborando vinos rancios en sentido más amplio en Jura y en otras zonas diversas de Francia.

En Italia

Momentos difíciles. En Italia, en algunas zonas como Marsala cada vez son más escasas las bodegas y en algunos casos se siguen manteniendo, a veces por la formación de grupos empresariales y sobre todo por el reciente boom de los vinos sicilianos.

El Profesor Tullio de Rosa en su libro “Tecnología dei vini liquorosi e da dessert” (1887) habla de numerosos vinos de licor secos, dulces o semidulces ahora inexistentes en el panorama enológico italiano.

Sin embargo es tan potente en vinos de licor el país transalpino que muchos de ellos se podrían elaborar como rancios.

Vinos que podrían ser rancios que llevan alcohol añadido: Entre las numerosas zonas con mención geográfica destacan:

En Campania: Con DOP en Irpinia hay un Aglianico Liquoroso; Vesuvio Lacryma Christi Bianco Liquoroso (uvas Coda di Volpe, Verdeca, Falanghina y Greco). Con IGT. Campania (rossi y rosati liquoroso, ambos con diversas uvas).

En Cerdeña: Con DOP. Alghero Rosso Liquoroso (Diversas uvas tintas), Cannonau di Sardegna Liquoroso con dos versiones Secco y Dolce, Girò di Cagliari liquoroso, Moscato di Sorso – Sennori Liquoroso, Nasco di Cagliari liquoroso y Vernaccia di Oristano liquoroso (con crianza biológica).

En Sicilia: Con DOP: Malvasia delle Lipari Liquoroso, Moscato di Noto Liquoroso, Moscato di Pantelleria Liquoroso, Pantelleria Passito Liquoroso (también con Moscatel). Además Marsala. Con IGT. Terre Siciliane (Bianco y Rosso Liquoroso, con diversas uvas).

En Trentino: Con DOP: Trentino Moscato Rosa Liquoroso y Trentino Moscato Gaillo Liquoroso.

En Lazio. Con DOP: Aleatico di Gradoli Liquoroso.
En Liguria. Con DOP: Pornassio o Ormeasco di Pornassio Passito Liquoroso (Uva Ormeasco o Dolcetto).
En Lombardía. Con DOP: San Martino della Battaglia Liquoroso (Uva Tocai Friulano).
En Puglia. Con DOP: Aleatico di Puglia Liquoroso Dolce Naturale, Moscato de Trani Liquoroso.
En Véneto. Con DOP: Vin da Viajo liquoroso (Uva Raboso Piave).

Como se ha podido comprobar hay diversidad de uvas, tanto blancas: Moscato Rosa, Coda di Volpe, Verdeca Falanghina y Greco, Tocai friulano, Moscato de Trani, Nasco, Vernaccia, Malvasia, Moscato y Raboso Piave, además de las de Marsala blanco; como tintas: Moscato Gaillo, Aglianico, Ormeasco o Dolcetto y las de Alghero, además de las de Marsala tinto.

También hay rancios sin alcohol añadido. Como por ejemplo la versión del Perpetuum* de Marco de Bartoli con 40 años de envejecimiento. 17% vol, pero sin adición de alcohol. Un vino rancio que este caso no es de licor. Vino que es el posible antecedente del Marsala, que en cambio sí es un vino de licor.

En Portugal
Vinos rancios que llevan alcohol añadido: Vinhos generosos: Porto en los tipo Tawny (Colheita; 10 a +40 años, Reserve), Carcavelos viejos, Madeira viejos (de 5 a 40 años, Colheitas viejos, Frasqueira o Vintage, Soleras viejos); Moscatel de Setúbal viejos (de 5 a 40 años).

Otros vinos de licor: En todas las regiones portuguesas se elaboran vinos de licor que pueden ser rancios pero solamente se van a citar tres casos que en realidad son cuatro:

Con DOP Douro: Vinho Licoroso “Moscatel do Douro” 16,5% mín. Con DOP Alentejo: Vinho licoroso 17,5% mín. o IGP Alentejano: Vinho licoroso 17,5% mín.

Sin DOP ni IGP la excepcional rareza de JM Fonseca: el Bastardinho de Azeitao de la Península de Setúbal.

Vinos rancios sin alcohol añadido. Aunque haberlos haylos, los vinos rancios que no son de licor son más raros. 






En Chipre

Se cita, porque tiene el vino dulce más antiguo “en activo”, como bien sabemos el Commandaria (que puede ser de licor o no), elaborado con Mavro y Xynisteri. Este vino “resucitó” hace unos 30 años cuenta con DOP desde 1990. El Commandaria en ocasiones se envejece bastante hasta 20 años o más, aunque el mínimo de crianza que establece la normativa es de tan solo dos años.

En Grecia

Hay de todo desde vinos de licor envejecidos hasta vinos naturalmente dulces.

Destacan algunos casos de vinos dulces naturales de Moscatel o de Mavrodaphne que pueden ser vinos rancios.

También pueden encontrarse vinos de crianza oxidativa aunque no abunden en las DOP: Lemnos, Malvasia Handakas – Candia, Malvasia Sitia, Moscatel de Cefalonia, Moscatel de Rodas, Samos, Santorini, Sitia.

Vinos rancios vinos muy costosos y poco rentables.

Vinos muy costosos. En el prolongado proceso de enranciamento, la larga crianza empeora la economía de las bodegas no solamente por el inmovilizado.

En efecto, a la adición de alcohol (o aguardiente vínico) hay que añadir las mermas por evaporación, el cuidado que requieren y el control analítico que se necesita a lo largo de la dilatada crianza. Sin olvidar que son vinos que pagan mayores impuestos por su tasa de alcohol.

Vinos que no son rentables. El mínimo análisis del costoso proceso de elaboración de estos vinos rancios y la comparación de sus precios (muy baratos) es muy elocuente: las empresas que los elaboran apenas ganan dinero con ellos, si es que lo ganan.

Los hacen más por tradición que pensando en la cuenta de resultados y los tienen que financiar obligatoriamente con otros productos como vinos aromatizados o bebidas espirituosas.

Los vinos de la cata
Al final se cataron siete vinos de los nueve previstos porque dos de ellos Lacrima Christi de La Bodegas san Isidro de Jumilla y Airám de Bodegas Espelt no enviaron las muestras.

En los vinos pretendía catar vinos de gran calidad que fueran asequibles para cualquier aficionado y debo decir que son vinos de grandes bodegas, algunas de ellas sin duda de categoría internacional como Pérez Barquero, Tradición y José María da Fonseca.
En la cata pretendía que intervinieran todos los generosos que estuvieran porque es más divertido y enriquecedor que si lo hace una sola persona. El único que no cató fue nuestro querido Abel porque se sacrificó para que tuviéramos una (excelente) constancia gráfica del momento.

Los vinos por orden de cata.

1. Amontillado Gran Barquero 25 años
Bodega Pérez Barquero D.O.P. Montilla-Moriles
2. Oloroso VORS 30 años
Bodega Tradición D.O.P. Jerez
3. Villa Oeiras Carcavelos 15 Years Old Superior
Bodega Villa Oeiras D.O.C. Carcavelos
4. Somdinou Vino Rancio
Cooperativa Gandesa. D.O.P. Terra Alta
5. Unsi Dulce Garnacha
Bodega Unsi Wines D.O. Navarra
6. Colomán Vino de Sacristía (saca especial para Vinoble)
Bodega Colomán. D.O. La Mancha
7. Moscatel de Setúbal Alambre 20 anos
Bodega José María de Fonseca D.O.C. Moscatel de Setúbal. 




Oloroso Tradición fue catado por Javier Castro, Villa Oeiras 15 años fue catado por Alberto Coronado y Somdinou Vino Rancio Dulce fue catado por Jesús A. Yraola.

Amontillado Gran Barquero
Bodega: Pérez Barquero
Tipo de vino: Amontillado
DOP: Montilla-Moriles
Viníferas: Pedro Ximénez
Fermentación: en inox.
Crianza: Más de 25 años en botas de roble. 10 años en biológica y 15 años en oxidativa.
Alcohol: 19% vol.

Del amontillado Gran Barquero que voy a decir, es un vino que habitualmente tengo en casa para consumo y que lo cato más de 6 o 7 veces al año. Y lo suelo poner en las catas porque es un vino muy didáctico debido a su larga crianza biológica.

Es potente y complejo en nariz, al principio se aprecian notas de carpintería, aldehídicos y de acetales, destacan tonos de crianza biológica ya modificada por la acción del oxígeno, tonos salinos, de productos con sabor umami, de frutos secos, especias asiáticas, turrón de Jijona y más.

En boca es sorprendentemente fresco ( pesar de los 19º) y muy seco, entra ligero como si fuera un fino grueso y crece en la boca sobre todo después de apreciar las notas salinas y umami, y adquiere mayor estructura, gana cuerpo pero texturalmente tiene un paso suave que finaliza con un poderosos y elegante final amargo. Muy largo persistencia de varios minutos. Un vino muy, muy grande a precio muy pequeño. Les encantó a los asistentes.




Oloroso Tradición
Bodega: Tradición
Tipo de vino: Oloroso
DOP: Jerez
Viníferas: Palomino fino
Fermentación: en inox.
Crianza: Unos 40 años de crianza oxidativa en botas viejas de roble.
Alcohol: 20% vol.

Solamente decir que sin duda es un vino de categoría mundial a un precio más que asequible. Como vino muy conocido por todos también fue muy celebrado.




Villa Oeiras Carcavelos Superior 15 años

Bodega: Villa Oeiras
Tipo de vino: Vinho generoso
DOP: Carcavelos
Viníferas: Galego Dourado, Ratinho, Arinto
Fermentación: Encabezado a mitad de graduación probable con aguardiente de 77% vol de Lourinha.
Crianza: Envejecimiento de 15 años de promedio en barricas de roble portugués y francés.
Alcohol: 18,5% vol.
Azúcares: 112,4 g/l

Primer vino dulce de una zona que estuvo a punto de desaparecer en desigual lucha con el ladrillo y que ha resucitado gracias a la acción municipal de Oeiras.

Como en el caso anterior el vino fue catado por otro miembro de los generosos, en este caso Alberto Coronado y debe ser él quien lo comente aunque estaba bastante emocionado y lo cató con la cabeza y con el corazón.

Cata de Alberto Coronado: un vino entrañable en tanto en cuanto está elaborado en Carcabelos y más concretamente en la Villa de Oeiras de dónde es mi pareja.

Elaborado con las variedades Galego Dourado, Tatnho y Arinto, fermentado y fortificado al 77% con aguardiente de Lourinha. Lo impactante de este vino es que, conteniendo proporcionalmente más alcohol vínico que mosto, el resultado final, tras más de 15 años de envejecimiento, es que la integración entre la fruta y el alcohol, ha sido completa y perfecta.

Con un color dorado maravilloso y con unos recuerdos en nariz a fruta de hueso tipo albaricoque, con recuerdos a miel, cáscara de cítrico y resinas. El resultado en nariz es redondo, amplio y sabroso. En boca es envolvente, de dulzor moderado y con mucha fruta para ser un vino fortificado.

Un gran vino a precio razonable que gustó mucho a los asistentes. 

 



Somdinou Rancio dulce
Bodega: Cooperativa Gandesa
Tipo de vino: Rancio dulce
DOP: Terra Alta
Viníferas: Garnacha blanca
Fermentación: en acero inoxidable
Crianza: en toneles de roble y castaño con un soleraje más de 50 años.
Alcohol: 15% vol.
Azúcares: 150 g/l.

Segundo dulce, en este caso de una cooperativa clásica de Terra Alta, que fue catado por Jesús Yraola con su estilo certero y preciso y a la vez.

Solamente añadir que es un vino de buena calidad a un precio en mi opinión ridículo, menos de 12 euros la botella de medio litro.

También gustó mucho a los asistentes este rancio dulce de Cataluña. 

 



Bodega: Unsi Wines
Tipo de vino: Dulce Garnacha
DOP: Navarra
Viníferas: Garnacha tinta
Fermentación: en inox.
Crianza: Después de la adición de alcohol, se pasa a envases de madera (1 año), después un año en “sol y serena”, y vuelve a las barricas para incorporarse en un soleraje de 2014.
Alcohol: 15,5% vol.
Azúcares: 200 g/l.

Es un vino rancio de nuevo cuño de la D.O. Navarra, elaborado con Garnacha tinta por ese gran enólogo que es Gonzalo Celayeta y con una parada fermentativa con alcohol cuando el mosto-vino llega a los 5º.

El vino es de enorme calidad, con una nariz potente y compleja en la que destacan marcadas notas frutales algo pasificadas, puntas de frutos secos (almendra garapiñada) y delicados tonos de hierbas aromáticas.

En la boca es equilibrado, con una entrada fresca que denota una buena acidez, dulce y sabroso, con una buena textura, untuosa pero ágil y un final dulce amargo que hace que sea un vino muy equilibrado y sumamente placentero. Buena persistencia.

Un gran trabajo que lógicamente irá a más, en cuanto a carácter rancio, cuando el soleraje tenga más edad.

Si desaparecieron los Rancios de Peralta y solamente existía en Navarra algún que otro rancio de Moscatel de grano menudo este vino enriquece el panorama de la zona con una calidad tremenda y a un precio razonable.

Un gran éxito por los comentarios generales de este vino rancio con mucha fruta.

Colomán Vino de Sacristía (Saca para Vinoble)
Bodega: Colomán
Tipo de vino: Dulce de soleraje
Viníferas: Airén
Crianza: Adición de alcohol y larguísima crianza en soleraje desde 1975.
Alcohol: 19,5% vol.
Azúcares: 350 g/l

Un vino sorprendente y que no se comercializa que para muchos asistentes les recordó a los dulces Pedro Ximénez por sus características organolépticas. No se comercializa y solamente se hacen pequeñas sacas para esporádicos consumos interno de los socios de esta interesante cooperativa manchega de Pedro Muñoz.

Nariz poderosa, destaca un poco el alcohol, pero enorme complejidad, diversas frutas secas, monte bajo, tonos de regaliz y especias, amielados.

En boca es un vino muy poderoso, entra con cierto frescor, con una textura relativamente fluida para los azúcares que tiene, sabroso, con una punta salina y un final dulce amargo que lo equilibra algo cálido. Muy persistente.

A mí me encanta, pero quizás no sea objetivo dada mi implicación personal con el vino que me embotelló y envió mi gran amigo Casimiro Sanz recién llegado de Burdeos, para la cata.

Algunos asistentes comentaron que quizás le sobre algo de alcohol y de azúcar, y es posible que tengan razón, pero como también le sobra a muchos dulces Pedro Ximénez.

En cualquier caso creo que es un gran vino que no se comercializa y quizás más poderoso que fino aunque no esté exento de elegancia.

Moscatel de Setúbal Alambre 20 años
Bodega: José María da Fonseca
Tipo de vino: Vinho generoso
DOP: Moscatel de Setúbal
Viníferas: Moscatel de Alejandría
Fermentación: Encabezado con aguardiente y maceración posterior de cinco meses hasta marzo.
Crianza: Este vino es un lote de 6 cosechas, la más reciente de 20 años de vejez y la más antigua data de 1911. Envejecimiento en pipas o toneles de madera usada.
Alcohol: 18,4% vol.
Azúcares: 182 g/l

El último era un Moscatel de Setúbal de José María Fonseca, una de las mejores bodegas del mundo. 

 



En nariz el vino es potente y complejo. Aúna algo complicado, el marcado tono rancio con el todavía carácter, obviamente modificado, de la uva moscatel con fantásticas notas cítricas. Aromas de mermelada de naranja amarga, naranja escarchada, dátiles, frutos secos (nuez caramelizada y avellanas tostadas), especias, hierbas aromáticas, caramelo toffe y más.

En boca es poderoso y a la vez elegante. Entra con frescor, denso pero a la vez fluido, muy sabroso dentro de los sabores dulces, punta salina, paso muy grato con una levísima tanicidad, y un final potente, algo cálido y con un leve amargor que lo equilibra. Muy largo y expresivo en la vía retronasal.

Un vino muy, muy grande, al que algunos de los asistentes le pareció algo marcado por el alcohol, pero reconocieron que tomado frío puede ser un vino tremendamente satisfactorio. Y además a precio “muito convidativo”, perdón por la licencia. 


Textos: Paco del Castillo.   Fotografías: ©AbelValdenebro



lunes, 6 de junio de 2022

Teoría de la versatilidad: PX=M2

Cuando ya faltaban apenas un par de horas para cerrar la edición 2022 de Vinoble, con la mitad de los stands ya levantados y la otra mitad empezando a recoger, fui literalmente arrastrado por Santi Carrillo -sumiller en jefe del Corral de la Morería en Madrid- a esas dos intensas primeras filas del Molino del Aceite del Alcázar de Jerez que ocupan los viñadores y bodegueros en las catas. Este Vinoble tras cuatro años de parón ha sido muy social, de muchos reencuentros, y he hecho más horas de pasillo, sala y patio que de catas comentadas. En principio, el título un tanto críptico de la que estaba arrancando -“Teoría de la versatilidad: PX=M2”- no me había llamado mucho la atención, pero la experiencia fue rompedora y mereció la pena. De hecho, ha sido una de las mejores que he vivido en el Molino no solo en esta sino en otras ediciones. Pero vayamos por partes…

El “winelover” tiende a desconfiar de las catas organizadas por los Consejos Reguladores. El lado institucional y las corbatas chirrían un tanto en un imaginario en el que mandan la viticultura y las fuerzas telúricas, pero en ésta se palpaba la expectación de que algo estaba sucediendo. El CRDO Montilla-Moriles había puesto su comunicación en manos del equipo formado por Paula Menéndez y Virginia García, sumilleres consultoras y formadoras que firman como “In Wine Veritas”. Se trataba de verificar doce premisas sobre la Pedro Ximenez a través de doce vinos catados a ciegas. ¿Puede transmitir frescura? ¿Expresión del terruño? ¿Crea vinos musculosos y rotundos? ¿Largos en el tiempo? Luego, a vino descubierto, se abría el debate. La cosa se estaba poniendo divertida. 

“Lo que buscamos era dar un enfoque fresco a la D.O. Montilla-Moriles y sus vinos; ensalzar su valor, su versatilidad, desde un planteamiento diferente. Como sumilleres, pensando en el perfil de asistentes de las catas en Vinoble, profesionales del mundo del vino en diferentes funciones, creíamos que sería más atractivo partir de una cata a ciegas, para centrarnos en el hilo conductor: la versatilidad de la PX, en forma de diferentes hipótesis. Un perfil de cata distinto para cerrar Vinoble.” El dueto Paula-Virginia arrancó rompiendo tópicos: ningún soldado de Flandes llamado Peter Siemens trajo del Rin la “madre” de las viñas de Pedro Ximénez. La verdad es menos germánica. ¡Adiós a la pureza racial! Fueron los musulmanes los que la implantaron en el sur de la Península cuando era Al-Andalus. Debía gustarles su dulzor cuando madura, su carácter cuando se asolea para transformarse en pasas que comer, aunque sabemos que también hacían y bebían vinos, medio de tapadillo. Y resulta que los blancos históricos de la Córdoba ya conquistada y cristianizada eran multivarietales de ese revoltillo de Mantúo, Airén, Torrontés, Perruno y todas esas uvas del “Manifiesto 119”, pero después de la filoxera la Pedro Ximénez de Málaga fue la elegida para la replantación varietal. ¡Qué cosas!


Las 25000 hectáreas de viña que había en 1970 se han quedado hoy en unas 4.800, plantadas entre los 150 y los 600 metros de las zonas altas de la Sierra de Montilla, donde abundan las albarizas de lentejuelas, mientras que en los Moriles Altos -a unos 400 metros- mandan los suelos de barajuelas, que parecen conferir a los vinos una electricidad salina muy especial que no había encontrado hasta ahora en ningún otro blanco de crianza biológica.


La secuencia de cata fue un crescendo que empezó con un blanco puro y sencillo, recorrió los distintos pagos y las soleras históricas, buceó en los abismos del tiempo y cerró con vinagre viejísimo maridado con un merengue que quería hablar de albarizas. No hago spoiler si desvelo que, al final, me quedó la impresión de dos zonas bastante diferentes, por explorar, que están viviendo algo así como su “Sherry Revolution” -incluso con protagonistas compartidos como Ramiro Ibáñez y Willy Pérez- aunque las comparaciones pueden ser bastante discutibles. Hay quien, como Santi, no cree que la Sierra de Montilla sea el “Sanlúcar” cordobés ni que se puedan equiparar los Moriles Altos con los pagos jerezanos. Él habla más bien de una lengua de albarizas que va desde Baena hasta casi Sevilla, con diferentes matices de altitudes, exposiciones y suelos… Si el mapa de los terruños del Marco lleva siglos dibujado, igual el de las albarizas cordobesas aún está por definir. Esto es otra cosa… u otras cosas.




A destacar la pureza y sencillez del primer vino: “Los Injertos” 2020, del proyecto “Los Insensatos”, un varietal sin más vueltas de suelos de antehojuelas en la Sierra de Montilla. El “Tres Miradas Cerro Franco” de Alvear que le siguió -de una parcela a 600 metros en Rio Frío- es un blanco de tinaja con año y medio bajo velo que marcó una delgadez salina de cal profunda a la vez que levadura y repostería. Una tercera hipótesis sobre la elaboración en barrica francesa trajo unos aires globalizadores y chardoneadores que me dejaron bastante frío, pero la mineralidad intensa y la identidad sin tapujos del siguiente vino -el “Fino Cebolla” de Bodegas el Monte- con sus quince años de crianza biológica fueron toda una sacudida: un relámpago salino de los Moriles Altos con una identidad contundente. El amontillado genérico viejísimo del Consejo que ilustró la tesis sobre las referencias literarias, profundo pero cómodo en boca, le doblaba la edad y tenía sal y vejez, con el toque amable de la Pedro Ximénez y mucha clase pero menos tensión. Fue seguido por el oloroso “Asunción” de Alvear, que venía a cuento de las bodegas centenarias y que aportó una enorme intensidad sápida -casi dolorosa- en contraste juguetón con una nariz de gran dulzura, de peras confitadas y cruasanes. La hipótesis del tiempo fue ilustrada por un verdadero monstruo: el palo cortado de más de ochenta años de edad de “La Inglesa”, nacido de suelos de barajuelas a 600 m en los Moriles Altos. Amplísimo en boca, combina el lado goloso del toffee con la dureza de la piedra, entra amable pero se va afilando en vértice hacia arriba y se alarga hasta que se hace eterno como la roca a la que sabe. Impacta porque tiene una crianza infinita pero es pura mineralidad y nervio. Solo hay dos botas y, por desgracia, no se vende.





Las últimas hipótesis fueron sobre los vinos dulces y su diversidad y ya me cogieron en shock, aunque el PX “Gran Pedro” de Bodegas la Aurora con su caliza bañada en arrope de higos merece una recata y el Toro Albalá Convento Selección 1955, añejado en bota de amontillado, es una joya de la concentración añeja y golosa con sus 450 grs de azúcar por litro. ¡Vaya fin de fiesta! 

Texto: Luis Vida. Fotografías ©Abel Valdenebro


Ya había ganas de Vinoble

Para cualquier aficionado a los vinos generosos, dulces y de licor, Vinoble siempre ha sido el sancta sanctorum de las ferias. En los años 2000 tuvo su apogeo de la mano de Carlos Delgado, Bartolomé Sánchez y el entonces alcalde de Jerez, Pedro Pacheco y posteriormente comenzó un declive hasta que hubo una edición que no se llegó a realizar. Hasta que desde hace dos ediciones Juancho Asenjo con su esfuerzo casi unipersonal ha podido rescatar la feria de su desaparición. Antes desde el ayuntamiento y las instituciones apostaron por este evento que era único en su género, pero ahora ese apoyo es mucho más tímido y menos proactivo.

Un evento de este tipo no puede ser jamás fruto del esfuerzo de uno o más románticos de este mítico evento, debe de ser una apuesta firme y seria por este formato y por este emplazamiento, con el fin de intentar que Jerez vuelva a ser la referencia mundial de estos vinos y en este entorno. Como había muchas ganas de Vinoble después de la pandemia y de esa amenaza permanente de que esta edición siempre puede ser la última edición, queremos levantar la voz desde nuestro grupo Los Generosos para reclamar más apoyo de las instituciones públicas, empresas, patrocinadores, bodegas de todo el mundo para relanzar Vinoble y devolverle su estado primigenio. Hagamos de Vinoble una muestra de vinos rentable, referente y didáctica. Donde prensa local y extranjera, importadores, bodegueros puedan dar a conocer sus productos en todo el planeta y que salvaguarden las esencias de estos vinos tan poco rentables pero tan necesarios para los aficionados. 

Catas, conferencias, charlas, visitas a bodegas y toda la artillería necesaria para poder hacer de Vinoble la feria con mayúsculas y que no se quede al final en una más. Vuelvo a redundar en mis felicitaciones al esfuerzo ímprobo de Juancho Asenjo que ha supuesto la no desaparición de Vinoble, poniendo tiempo, conocimiento y salud. 

 

Las bodegas representadas aunque han menguado se ha conseguido que haya representación de bastante países: Italia, Alemania, Canadá, Sudafrica, Francia, Portugal, entre otros. Los vinos, algunos aún nos siguen sorprendiendo, de dulces como la miel a secos como la arena del mar.

La feria podría rotar, proponérselo a otras ciudades que la quieran acoger y que estén interesadas en poner capital y esfuerzo, cambiar las fechas, enclaves o formatos, pero este salón no lo podemos dejar desaparecer. Si no existiera Vinoble habría que inventarlo... o reinventarlo. 

Porque ir a Jerez ya en sí mismo tiene un valor intrínseco: sus bodegas, yeguadas, flamenco, sus tabancos únicos, su gente...

Así que el que escribe estas palabras seguirá yendo cada dos años a Jerez a disfrutar de esta feria única y si hay que echar una mano en la imagen, organización y difusión se echará. Eso sí, cobrando.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

Los siete magníficos

 

La pasada noche del día 13, los Generosos volvimos a nuestras actividades de investigación sobre el jerez, su evolución en botella y sus maridajes.
 
 

 
Y estas son las notas de cata: 
 
1. La KIKA Manzanilla magnum. Bodegas Yuste.
Muy cambiante y curioso. Comienza con olores de oxidación y ligeros aldehídos, que dejan paso a tizas, empireumáticos, con recuerdos marinos (humos y maderas de barco). Van apareciendo olores especiados, pimientas.
La boca es ligera, salina, con la tiza muy presente y muy fácil de beber. Gran comienzo de la noche que armonizó a las mil maravillas con un berberechos con toques asiáticos.
 
2. ELECTRICO Fino Pasado. Toro Albala.
Muy ligera naftalina que evoluciona a peras en almíbar, dulces, con una ligera oxidación que le dan complejidad y se une a un punto punzante muy biológico. La boca es con gran cuerpo, pero muy bien equilibrado. El carácter de PX aparecía, dándo le un caracter frutal y vinoso. Un ligero tanino de corteza de pan y en postgusto aparecen las especias orientales. Se bebió acompañando a las croquetas de Lacón con Grelos, Croquetina Turner y Gyoza de mollejas.
 
3. SAN PATRICIO Fino. Garvey
Con una fecha de saca estimada de 1985, tenía un color muy evolucionado, olores golosos, arpillera, recuerdos a dátiles, frutas confitadas, naranja con especias y salazones. Es curioso nos recuerda a los vinos de paja con toques salinos.
La boca es super seca muy ligera, que sorprende con los olores golosos. San Patricio es otra solera tan potente que ha aguantado perfectamente estos casi 40 años.
Es un vino ideal con el plato de las alcachofas confitadas con el que se acompañó, que las hace más dulces y metálicas.
 
4. LUSTAU Manzanilla Pasada. Almacenista Manuel Cuevas Jurado.
Un vino, cerrado, que nos sorprendió, ya que todos, lo conocíamos y no daba lo esperado.
Olores a almendras, turrones. Cuerpo medio. Se armonizó con un estupendo rape con pilpil 
 
5. WILLIAMS &amp; HUMBERT Oloroso. Vendimia 2001. Saca de abril 2017
Punzante, con un toque cálido con muchos frutos secos tostados, principalmente nueces, que evoluciona a frutas frescas (manzana-pera) y un fondo de guirlache, que pasa a croissant.
La boca es abocada, con una acidez que le hace muy redondo, comercial, fácil de beber, de gusto para todo tipo de consumidores. Con un guiño al estilo inglés.
Un vino perfecto para el inicio en los vinos de jerez y una muestra más que los vinos de añada se llevan de maravilla con los años en botella. Se amoldó perfectamente a la costilla a baja temperatura ligeramente picante.
 
6. A R VALDESPINO Nº 1. Dulce (años 60)
Olores a algarroba madura, un importante toque de alcanfor, pasas, un recuerdo a cartón húmedo.
La boca es dulce, pero hueco, no es muy dulce y se nota la acidez. No envejeció bien esta botella. Acabamos descartándola.
 
7. Don PX 1990 Toro Albala.
Muy cambiante e interesante. Pasas, café, tostados, membrillo, té verde, mentolados, con recuerdos de la corteza del árbol del plátano de sombra.
La boca es dulce pero con muy buena acidez, que hace que este muy equilibrado, nada pesado. Con un tanino de té verde que provoca una sequedad, que equilibra muy bien con el azúcar y le hace de muy buen pasó en boca. Acompañó a los postres (tarta de queso, santiago y brownie) y aguantó la sobremesa ¡Gran botella este 1990!
 

 
Esperamos volver pronto con más noticias. ¡Permanezcan en sintonía!

 
Fotos ©Abel Valdenebro/Los Generosos

miércoles, 10 de marzo de 2021

Los Generosos vuelven a la carretera


Miércoles 10 de marzo de 2021, los Generosos nos volvemos a reunir, no para establecer calendarios futuros de acciones, ni para organizar catas míticas. Tan solo para vernos un rato (cumpliendo escrupulosamente la normativa) y con la excusa de la llegada a Madrid de Luis Oliván, que hacía más de un año que no le veíamos.

Recordamos a nuestro Presidente, Augusto, fallecido el año pasado y nos deleitamos -como siempre- con unos vinos excepcionales y un menú no menos excepcional, a cargo de Javier Vázquez de La Caníbal.

Este encuentro ha sido el pistoletazo de salida para retomar periódicamente nuestros encuentros y más adelante se organizarán actos Generosos, como siempre lo ha hecho nuestra asociación.

Bienvenidos a todos de nuevo. Tendréis noticias nuestras dentro de poco.





 

lunes, 7 de septiembre de 2020

Augusto Berutich, presidente de "Los Generosos"

Hoy parece un mundo remoto pero en los años de la “revolución enológica”, los 80s y primeros 90s, no había aún cursos de sumilleres ni escuelas que impartiesen los distintos niveles del WSET. Unas pocas tiendas y algunos bares inquietos los suplían y funcionaban como centros culturales improvisados en los que el amor por el vino y su conocimiento pasaban del maestro a los discípulos que eran, además, sus amigos (y clientes).


 
Augusto Berutich fue uno de estos maestros vocacionales. Sin cargo ni títulos, pero con pasión, trayectoria y conocimiento, reunió en su Cava de Estrecho a un grupo de fieles a los que transmitió su pasión por los vinos, especialmente los generosos y, sobre todos, el Jerez. “Por fortuna, durante esta época oscura hubo gente que trabajó, dentro y fuera de Jerez, para evitar la extinción de estos maravillosos vinos”, escribe Jose Carlos Román en el blog fullspain.com -https://fullspain.com/jerez-deberia-dar-las-gracias/#-. “Gente que nunca dejó de beberlo y profesionales que fueron a contracorriente cuando lo fácil era apostar por otros vinos con los que nos bombardeaban los sacerdotes, defensores del Jerez como Lorenzo Martínez-Dueñas, Pepe Iglesias o Augusto Berutich, que hace menos de dos décadas tenía en Madrid una tienda en la que vendía cientos de referencias de Jerez, la añorada Cava de Estrecho; pasó casi sin pena ni gloria pero hoy sería un centro de peregrinación”

Cuando en 2013 nació nuestra Asociación Los Generosos, fundada por algunos de estos chavales de entonces, fue obvio que él debía presidirla. No siempre estábamos de acuerdo con los aires de solemnidad que le gustaba imprimirle, pero vivimos grandes momentos cuando todo fluía. Su maravillosa colección personal de soleras antiguas, muchas hoy extinguidas e inencontrables, nos permitió explorar el carácter de marcas y bodegas y profundizar en la evolución en el tiempo de finos, amontillados, cortados, olorosos y otros estilos. Y, como nuestras quedadas siempre han sido tanto o más lúdicas que “científicas”, también aprender sobre maridajes, temperaturas y aireaciones sin dejar de jugar y maravillarnos. Augusto compartió estos tesoros con generosidad y, sobre todos ellos, la enorme base de datos de vinos, personas, viajes y anécdotas que llevaba en la cabeza.


Fruto de esta búsqueda, Los Generosos desembarcamos en Vinoble 2016 con una propuesta muy ambiciosa y polémica que, quizás, fue uno de los pistoletazos de salida de esa nueva fiebre por las botellas viejas que hoy se extiende. “Los Generosos y el Tiempo” fue una gran cata en la que intentamos compartir nuestros descubrimientos y que reunió a más de cien personas para confrontar botellas con decenas o cientos de años con sus versiones actuales. En el recuerdo quedan también los cursos de dos niveles que organizamos en la tienda Reserva y Cata, las jornadas festivas en el tablao El Corral de la Morería o el restaurante Manolo, o las actividades en las Sherry Weeks en La Caníbal y O Pazo de Lugo, entre otros preciosos momentos.

El 4 de septiembre Augusto se fue tranquilamente, en plenas facultades y con ganas de seguir haciendo cosas. Nunca le vimos más feliz que en aquel abril de 2014 en que firmamos los estatutos de fundación de Los Generosos en la Bodega de los Reyes de Gonzalez Byass, en pleno centro de Jerez. Ese día firmamos también una bota y juramos sobre las obras de Epicuro. Hoy fuimos al Tanatorio de la M30 y libamos a la salida una botella de un gran fino -saca de otoño 2015- en vasitos de plástico en su honor. 

Ahora nos toca a nosotros defender este legado.

 




 

martes, 31 de marzo de 2020

El Jerez: oración y éxtasis

Queridos amigos:

Qué tal por casa, todos bien? Por este sector del frente, sin novedad.

Ante la tragedia que está asolando nuestra querida Nación y buena parte del Orbe conocido, permitidme ahora esta breve invitación a la reflexión más profunda y sincera que me alcanza, y compartirla con todos vosotros, con el afán de animar y reforzar nuestro espíritu y mente con la esperanza de una pronta y definitiva victoria sobre esta maldita pandemia.


Gracias a mi acomodada Bodega; y especialmente a la surtida colección de antiguas y buenas botellas de Jerez, estoy mitigando con filosófica paciencia franciscana el obligado cautiverio. Haciendo así más llevadera y provechosa la obligada reclusión que a todos nos mantiene acuartelados.

Ayer, sin ir más lejos tuve la oportunidad de conversar en largo e inusitado diálogo con el Altísimo….

Me sugirió tan deseada entrevista D. Antonio Machado, susurrándome al oído la sincera plegaria que en sus versos ansiaba….
“Converso con el hombre que siempre va conmigo, /-quien habla solo espera hablar con Dios un día; /mi soliloquio es plática con este buen amigo, /que me enseñó el secreto de la filantropía….”

Mi emoción fue celestial. Oyendo en amoroso coloquio sus divinas palabras, derramadas y esparcidas con tanta generosidad en una buena copa del Oloroso, añada de 1964 con el cuño y lacre de González Byass.

Confieso que fue toda una nueva experiencia –a mis años- con aura de coros arcangélicos y aromas de incienso y mirra…. ¡Profético! Visión y sensaciones indescriptibles. Escenario homérico…metafísico… y sublime…, que elevó mi pensamiento y me puso en trance de mística levitación.

¡¡¡ Qué gran sabiduría y modestia guardan estos Grandes Vinos… y con cuanta hermosura y sencillez lo saben expresar!!!

Sus luminosos destellos y aromáticos efluvios, persistentes e inagotables, desbordan, saturan y trascienden las fronteras del campo sensorial para el más avezado y despierto catador. Una íntima emoción nos invade y nos recoge en profunda meditación… Recóndita armonía… Éxtasis.

Las antiguas Soleras del Marco de Jerez son tesoros de incalculable valor. Testigos fidedignos y permanentes de una Cultura e Historia milenarias. Estos únicos e inigualables vinos han sido producidos, criados, educados y formados con plena dedicación, esmero y amoroso sacrificio, por maestros artesanos; de generación en generación.

Conservados y guardados con celo y generosa e ilusionada paciencia, durante largos años, en la penumbra y el silencio de un claustro monacal. A ritmo lento han ido aprendiendo, creciendo y desarrollando su estilo, gracia, personalidad y sabiduría… y finalmente se han facultado y doctorado en las especialidades propias del Marco y reconocidas desde antiguo por el Consejo Regulador de la DD.OO.: Finos/Manzanillas. Amontillados y Olorosos. Palos Cortados. PX y Moscateles. Medium y Cream.

Según sus propias cualidades y méritos los vinos han sido conducidos en cada fase. Todo ello realizado bajo el minucioso control de concienzudos maestros- que ejercitan su profesoral misión docente en las Aulas, -a pie de Bota- en el Alma Mater del vino: que son Las Bodegas de alzada catedralicia del Marco jerezano.

Son, en fin, Vinos de culto, devoción y perseverancia. Vinos que entusiasman, cautivan y sorprenden…. Vinos a los que deberíamos acercarnos con recogimiento y humilde unción religiosa; pues cual dones sobrenaturales se derraman, escancian y presentan solemnemente sobre el supremo Altar de los Dioses Eternos.





BRINDIS: En estos momentos tan aciagos y tan amargos que estamos viviendo, nuestro natural espíritu, abierto y generoso; humanitario y solidario nos lleva a proclamar bien alto, nuestro más sincero agradecimiento y apoyo a todos cuantos buenos españoles anónimos están en primera línea de fuego, -con serio riesgo de sus vidas- defendiendo, luchando y trabajando por la salud, la atención, el bienestar, la seguridad, y el abastecimiento de productos y servicios esenciales de todos los ciudadanos.

Por todos estos héroes y por sus familias, LOS GENEROSOS brindamos agradecidos y emocionados, con una copa del mejor Jerez.

Augusto Bérutich Montesinos
Presidente de Los Generosos Madrid
30/03/2020